Quirónsalud
Blog de la Dra. Fernández Letamendi. Geriatría. Hospital Quirónsalud Zaragoza
Dra. Nieves Fernández Letamendi
Especialista en Geriatría
«Es que ya tiene 85 años». «A su edad, es normal que pierda memoria». «Con los años que tiene, tampoco podemos hacer mucho más».
Son frases que escuchamos con demasiada frecuencia, tanto en las familias como, en ocasiones, en el propio entorno sanitario. Y aunque generalmente no se pronuncian con mala intención, pueden esconder uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos en la atención a las personas mayores: considerar que determinados síntomas, enfermedades o limitaciones son consecuencias inevitables del envejecimiento: el edadismo o ageismo.
Pero envejecer no es sinónimo de enfermar, ni cumplir años significa perder necesariamente nuestra autonomía.
La edad no explica todos los síntomas
Es cierto que el envejecimiento produce cambios fisiológicos que modifican nuestra capacidad de adaptación y aumentan la vulnerabilidad frente a determinadas enfermedades. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre los cambios propios de la edad y los síntomas que requieren una valoración médica.
Por ejemplo, no es normal que una persona mayor comience a desorientarse repentinamente, que pierda la capacidad de realizar actividades que antes hacía con facilidad o que presente caídas repetidas.
Tampoco debemos atribuir automáticamente a la edad una pérdida progresiva de memoria, una disminución importante del apetito o un deterioro brusco de la movilidad.
Detrás de estas situaciones pueden existir enfermedades, efectos adversos de medicamentos, problemas nutricionales o alteraciones funcionales que debemos identificar.
Y muchas de ellas tienen tratamiento.
Dos personas de 85 años pueden ser completamente diferentes
Uno de los errores más frecuentes es utilizar la edad cronológica como principal criterio para tomar decisiones médicas.
Sin embargo, todos conocemos personas de 90 años que viven de manera independiente, mantienen una actividad física y social considerable y conservan perfectamente sus capacidades cognitivas.
Y también conocemos personas bastante más jóvenes que presentan enfermedades múltiples, dependencia funcional o una fragilidad importante.
¿Por qué deberíamos tomar las mismas decisiones terapéuticas en ambos casos?
Precisamente aquí es donde la Geriatría aporta una perspectiva diferente.
A través de la valoración geriátrica integral analizamos no solamente las enfermedades, sino también la capacidad funcional, el estado cognitivo, la situación emocional, la nutrición, los tratamientos farmacológicos y el entorno social.
Nuestro objetivo no consiste exclusivamente en prolongar la supervivencia, sino en conseguir que los tratamientos realmente aporten beneficios a cada persona.
Ni dejar de tratar por la edad ni tratar a cualquier precio
El edadismo sanitario puede manifestarse de dos formas aparentemente opuestas.
La primera consiste en limitar pruebas diagnósticas o tratamientos simplemente porque el paciente es mayor, sin valorar su situación funcional ni sus posibilidades reales de recuperación.
La segunda aparece cuando aplicamos tratamientos cada vez más complejos sin considerar suficientemente su repercusión sobre la autonomía, el bienestar o la calidad de vida.
Ambos extremos pueden resultar perjudiciales.
La buena medicina no consiste en hacer siempre más, sino en hacer aquello que realmente beneficia al paciente, de acuerdo con su situación clínica, sus preferencias y sus objetivos vitales.
En ocasiones será una intervención quirúrgica, un tratamiento oncológico o un programa intensivo de rehabilitación.
En otras, será simplificar la medicación, evitar ingresos innecesarios o priorizar el control de los síntomas.
Y todas estas decisiones pueden representar una excelente atención médica.
Prevenir la dependencia también es tratar
En Geriatría sabemos que pequeñas intervenciones pueden tener consecuencias enormes.
Detectar precozmente la fragilidad, revisar periódicamente los medicamentos, mantener una actividad física adaptada, prevenir las caídas o identificar un deterioro cognitivo incipiente puede marcar la diferencia entre conservar la independencia o perderla.
Por eso, no deberíamos esperar a que una persona mayor presente una dependencia importante para solicitar una valoración geriátrica.
La prevención es una de nuestras herramientas más valiosas.
Envejecer es inevitable. Renunciar a vivir bien, no.
Quizá uno de los grandes retos de nuestra sociedad sea cambiar la manera en la que entendemos la vejez.
No podemos evitar cumplir años, pero sí podemos actuar sobre muchos de los factores que condicionan cómo los vivimos.
Como geriatra, considero que uno de los aspectos más importantes de nuestra especialidad es precisamente ese: comprender que detrás de cada paciente hay una persona con una historia, unas capacidades, unos deseos y unas prioridades que merecen seguir siendo escuchadas.
Porque el verdadero objetivo no debería ser únicamente añadir años a la vida.
Debería ser, sobre todo, llenar de vida esos años.
Alergología (2)
Cardiología (1)
Cirugía General y del Aparato Digestivo (1)
Dermatología (1)
Endocrinología y Nutrición (1)
Enfermería (2)
Geriatría (2)
Hematología (1)
Materno infantil (1)
Medicina deportiva (1)
Medicina Estética y Antienvejecimiento (1)
Neurocirugía (1)
Neurofisiología (2)
Neurología (2)
Nutrición Clínica (1)
Oncología (1)
Pediatría (2)
Prevención (1)
Reproducción Asistida (2)
Salud y Bienestar Mental (1)
Traumatología (2)
Unidad del Dolor (1)
Urología (3)
La finalidad de este blog es proporcionar información de salud que, en ningún caso sustituye la consulta con su médico. Este blog está sujeto a moderación, de manera que se excluyen de él los comentarios ofensivos, publicitarios, o que no se consideren oportunos en relación con el tema que trata cada uno de los artículos.
Quirónsalud no se hace responsable de los contenidos, opiniones e imágenes que aparezcan en los "blogs". En cualquier caso, si Quirónsalud es informado de que existe cualquier contenido inapropiado o ilícito, procederá a su eliminación de forma inmediata.
Los textos, artículos y contenidos de este BLOG están sujetos y protegidos por derechos de propiedad intelectual e industrial, disponiendo Quirónsalud de los permisos necesarios para la utilización de las imágenes, fotografías, textos, diseños, animaciones y demás contenido o elementos del blog. El acceso y utilización de este Blog no confiere al Visitante ningún tipo de licencia o derecho de uso o explotación alguno, por lo que el uso, reproducción, distribución, comunicación pública, transformación o cualquier otra actividad similar o análoga, queda totalmente prohibida salvo que medie expresa autorización por escrito de Quirónsalud.
Quirónsalud se reserva la facultad de retirar o suspender temporal o definitivamente, en cualquier momento y sin necesidad de aviso previo, el acceso al Blog y/o a los contenidos del mismo a aquellos Visitantes, internautas o usuarios de internet que incumplan lo establecido en el presente Aviso, todo ello sin perjuicio del ejercicio de las acciones contra los mismos que procedan conforme a la Ley y al Derecho.