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Blog de la Escuela de Enfermería del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

La soledad no deseada: un problema de salud que puede afectar a cualquier edad

Cuando pensamos en la soledad no deseada, es frecuente imaginar a una persona mayor que vive sola. Sin embargo, esta imagen no refleja toda la realidad. La evidencia muestra que la soledad no deseada puede afectar a personas de cualquier edad, desde la adolescencia hasta la vejez, aunque las circunstancias que la desencadenan sean diferentes en cada etapa de la vida (1,2).

2026 08 03 La soledad no deseadaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2026 08 03 La soledad no deseada

Además, es importante distinguir entre vivir solo, aislamiento social y soledad no deseada, ya que a diferencia de lo que puede parecer, no significan lo mismo. El aislamiento social hace referencia a la falta objetiva de relaciones o contactos sociales, mientras que la soledad no deseada, es una experiencia subjetiva: es el sentimiento de que las relaciones que mantenemos no son suficientes o no responden a nuestras necesidades emocionales (3,4). Por ello, una persona puede vivir sola y no sentirse sola, o vivir rodeada de personas y sentirse sola.

Soledad no deseada. Un problema de salud pública

La Organización Mundial de la Salud (OMS), reconoce la conexión social como un determinante fundamental de la salud y advierte de que la soledad y el aislamiento social constituyen un problema creciente de salud pública, con repercusiones tanto en el bienestar emocional como en la salud física (3).

Aunque durante años se ha relacionado principalmente con el envejecimiento, estudios recientes muestran que la soledad no deseada también es especialmente frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. Las transiciones vitales, el inicio de los estudios universitarios, la incorporación al mercado laboral, las dificultades para establecer relaciones significativas o el uso excesivo y poco satisfactorio de las redes sociales pueden favorecer este sentimiento de desconexión (5,6).

En las personas adultas, factores como las largas jornadas laborales, la conciliación familiar, el teletrabajo, una separación o el cuidado de familiares dependientes pueden reducir las oportunidades de mantener relaciones sociales de calidad (1,3).

En las personas mayores, la jubilación, la pérdida de seres queridos, las enfermedades crónicas o las limitaciones funcionales pueden aumentar el riesgo de experimentar soledad, aunque no todas las personas mayores la sufren ni todas las personas jóvenes están protegidas frente a ella (1,3).

¿Cómo puede afectar a nuestra salud?

La soledad no deseada no es una enfermedad, pero sí se asocia con un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud física y mental cuando se mantiene en el tiempo (5,6).

En el ámbito emocional, se relaciona la soledad no deseada, con un mayor riesgo de ansiedad, depresión, estrés y menor bienestar psicológico. En niños, adolescentes y adultos jóvenes, además, puede favorecer problemas de salud mental que pueden persistir durante años si no se interviene de forma precoz (5,6).

Desde el punto de vista físico, la evidencia también muestra una asociación entre la soledad no deseada y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, fragilidad, peor calidad del sueño y un incremento de la mortalidad por todas las causas, especialmente cuando la soledad se acompaña de aislamiento social (1,7). Se cree que estas asociaciones están relacionadas con diferentes mecanismos, como el estrés crónico, la inflamación persistente, los cambios hormonales, así como con la adopción de hábitos de vida menos saludables, como el sedentarismo o una peor adherencia a los tratamientos médicos (4,7).

¿Qué podemos hacer?

La buena noticia es que la soledad no deseada puede prevenirse y abordarse.

No existe una única solución válida para todas las personas, pero la investigación indica que las intervenciones más eficaces son aquellas que combinan diferentes estrategias y se adaptan a las necesidades individuales (8).

Algunas recomendaciones que pueden resultar útiles son (8):

  • Mantener el contacto frecuente con familiares, amistades o vecinos.
  • Participar en actividades de la comunidad, culturales, deportivas o de voluntariado que favorezcan la creación de relaciones significativas.
  • Cuidar las relaciones personales, dedicándoles tiempo y atención.
  • Realizar actividad física de forma habitual, ya que mejora tanto la salud física como el bienestar emocional.
  • Utilizar las nuevas tecnologías como una herramienta para facilitar el contacto, pero evitando que sustituyan por completo las relaciones presenciales.
  • Solicitar ayuda a un profesional sanitario cuando el sentimiento de soledad sea intenso, persista en el tiempo o interfiera en la vida cotidiana.

Hablar de la soledad también es cuidar la salud

La soledad no deseada no entiende de edad. Puede aparecer en cualquier momento de la vida y afectar a cualquier persona, independientemente de cuántas personas tenga a su alrededor.

Reconocerla sin estigmas, favorecer espacios de encuentro y fortalecer las relaciones sociales son medidas que contribuyen no solo a mejorar el bienestar emocional, sino también a proteger la salud física. Porque cuidar nuestras relaciones también forma parte de cuidar nuestra salud.


Elisa Belén Cortés Zamora

Profesora Escuela de Enfermería Fundación Jiménez Díaz-Universidad Autónoma de Madrid


Fuents consultadas

  1. Hajek A, Sutin AR, Posi G, Stephan Y, Peltzer K, Terracciano A, Luchetti M, König HH. Chronic loneliness and chronic social isolation among older adults. A systematic review, meta-analysis and meta-regression. Aging Ment Health. 2025 Feb;29(2):185-200. doi: 10.1080/13607863.2024.2385448. Epub 2024 Aug 9. PMID: 39126212.Shah HA, et al. Understanding Loneliness in Younger People. Cureus. 2023. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37927863/Este enlace se abrirá en una ventana nueva
  2. Shah HA, Househ M. Understanding Loneliness in Younger People: Review of the Opportunities and Challenges for Loneliness Interventions. Interact J Med Res. 2023 Nov 2;12:e45197. doi: 10.2196/45197. PMID: 37917125; PMCID: PMC10654910.
  3. World Health Organization. Social isolation and loneliness. Geneva: World Health Organization. Disponible en: https://www.who.int/teams/social-determinants-of-health/demographic-change-and-healthy-ageing/social-isolation-and-lonelinessEste enlace se abrirá en una ventana nueva
  4. Donovan NJ, Blazer D. Social Isolation and Loneliness in Older Adults: Review and Commentary of a National Academies Report. Am J Geriatr Psychiatry. 2020 Dec;28(12):1233-1244. doi: 10.1016/j.jagp.2020.08.005. Epub 2020 Aug 19. PMID: 32919873; PMCID: PMC7437541.Shankar R, et al. Loneliness, Social Isolation, and its Effects on Physical and Mental Health in Children and Adolescents. Cureus. 2023. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37025844/Este enlace se abrirá en una ventana nueva
  5. Shankar R. Loneliness, Social Isolation, and its Effects on Physical and Mental Health. Mo Med. 2023 Mar-Apr;120(2):106-108. PMID: 37091945; PMCID: PMC10121112.
  6. Verity L, Burke L, Qualter P. Loneliness in adolescence: prevalence, developmental contexts, and interventions. Front Psychiatry. 2025 Nov 7;16:1696981. doi: 10.3389/fpsyt.2025.1696981. PMID: 41280459; PMCID: PMC12634571.Nakou A, et al. Loneliness, social isolation, and living alone. Age Ageing. 2025;54(1). Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39836319/Este enlace se abrirá en una ventana nueva
  7. Nakou A, Dragioti E, Bastas NS, Zagorianakou N, Kakaidi V, Tsartsalis D, Mantzoukas S, Tatsis F, Veronese N, Solmi M, Gouva M. Loneliness, social isolation, and living alone: a comprehensive systematic review, meta-analysis, and meta-regression of mortality risks in older adults. Aging Clin Exp Res. 2025 Jan 21;37(1):29. doi: 10.1007/s40520-024-02925-1. PMID: 39836319; PMCID: PMC11750934.
  8. Patil U, Braun KL. Interventions for loneliness in older adults: a systematic review of reviews. Front Public Health. 2024 Jul 18;12:1427605. doi: 10.3389/fpubh.2024.1427605. PMID: 39091527; PMCID: PMC11291379.
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