Quirónsalud
Lo que no te enseñaron sobre comer. Blog de María Sánchez Jarque, nutricionista clínica del Centro Médico Quirónsalud Valle del Henares.

Con la llegada del verano parece que todo cambia. Cambian los horarios, las rutinas, los planes y también nuestra forma de comer, movernos y descansar. Y eso no tiene nada de malo. De hecho, las vacaciones también están para desconectar, disfrutar y salir de la estructura del día a día.
Sin embargo, muchas personas viven el verano desde dos extremos: o intentan mantener exactamente la misma rutina que durante el resto del año, generándose una gran frustración cuando no lo consiguen, o sienten que, como "todo da igual", dejan de cuidarse por completo.
Y entre esos dos extremos existe un lugar mucho más amable.
Porque autocuidado no significa hacer todo perfecto, pero tampoco significa abandonarte.
Durante las vacaciones es completamente normal comer más fuera de casa, disfrutar de un helado, hacer una sobremesa más larga o acostarte un poco más tarde. El problema no está en esos momentos. El problema aparece cuando confundimos disfrutar con dejar de escucharnos.
A veces entendemos el autocuidado como hacer siempre lo que nos apetece en cada momento. Si estoy cansado, no me muevo. Si me apetece comer cualquier cosa, la como. Si no tengo ganas de caminar, me quedo en el sofá. Y sí, escuchar nuestras necesidades es una parte fundamental del bienestar.
Pero el autocuidado también tiene otra cara.
A veces cuidarte es salir a pasear al atardecer, aunque al principio te cueste levantarte de la hamaca, porque sabes que ese paseo te hará sentir con más energía. Es elegir una comida que te deje satisfecho y con buena digestión, aunque también puedas disfrutar después de un helado con tu familia. Es respetar el descanso, pero sin perder por completo aquellos hábitos que te hacen sentir bien.
La diferencia está en la intención.
No haces esas pequeñas acciones porque "deberías" hacerlo ni para compensar lo que has comido. Las haces porque sabes que, cuando las mantienes, tu cuerpo y tu mente suelen agradecértelo.
En consulta veo con frecuencia que muchas personas llegan a septiembre sintiendo que han "tirado todo por la borda". No porque hayan disfrutado de las vacaciones, sino porque durante semanas dejaron de lado cualquier gesto de cuidado hacia sí mismas. Dejaron de moverse, durmieron peor, comieron de forma automática y desconectaron por completo de aquello que normalmente les hacía sentirse bien.
Y entonces aparece la culpa. La sensación de haber fracasado. La idea de tener que empezar de cero. Pero cuidar de uno mismo nunca debería empezar desde la culpa.
Es importante entender que esa sensación de dejadez muchas veces no nace de la pereza. Puede aparecer porque necesitamos descansar, porque hemos estado saturados durante meses o porque simplemente hemos desconectado tanto de la rutina que nos cuesta volver a conectar con nosotros mismos.
Por eso, quizás este verano el objetivo no sea hacerlo perfecto. Quizás el objetivo sea mucho más sencillo: no desaparecer de tu propia vida.
Mantener esos pequeños gestos que te recuerdan que también eres importante. Dar un paseo algunos días. Comer despacio cuando puedas. Incluir alimentos que te hagan sentir bien. Dormir lo suficiente. Hidratarte. Mover el cuerpo porque lo disfrutas, no porque tengas que quemar calorías.
No necesitas unas vacaciones perfectas para volver sintiéndote bien. Solo necesitas recordar que disfrutar y cuidarte no son conceptos opuestos.
De hecho, cuando el autocuidado nace desde el respeto y no desde la exigencia, las vacaciones dejan de ser una época en la que "todo se pierde" y pasan a convertirse en una oportunidad para conectar con una forma de vivir mucho más flexible y sostenible.
Porque el verdadero autocuidado no consiste en hacerlo todo bien, consiste en no dejarte de lado, incluso cuando la rutina desaparece. Y quizá ese sea el mejor recuerdo que puedes llevarte de este verano.
Alergología (2)
Cardiología (1)
Cirugía General y del Aparato Digestivo (1)
Dermatología (1)
Divulgación médica (1)
Endocrinología y Nutrición (2)
Enfermería (2)
Geriatría (2)
Hematología (1)
Materno infantil (1)
Medicina deportiva (1)
Medicina Estética y Antienvejecimiento (1)
Neurocirugía (1)
Neurofisiología (2)
Neurología (2)
Nutrición Clínica (1)
Oncología (1)
Pediatría (2)
Prevención (1)
Reproducción Asistida (2)
Salud y Bienestar Mental (1)
Traumatología (2)
Unidad del Dolor (1)
Urología (4)
La finalidad de este blog es proporcionar información de salud que, en ningún caso sustituye la consulta con su médico. Este blog está sujeto a moderación, de manera que se excluyen de él los comentarios ofensivos, publicitarios, o que no se consideren oportunos en relación con el tema que trata cada uno de los artículos.
Quirónsalud no se hace responsable de los contenidos, opiniones e imágenes que aparezcan en los "blogs". En cualquier caso, si Quirónsalud es informado de que existe cualquier contenido inapropiado o ilícito, procederá a su eliminación de forma inmediata.
Los textos, artículos y contenidos de este BLOG están sujetos y protegidos por derechos de propiedad intelectual e industrial, disponiendo Quirónsalud de los permisos necesarios para la utilización de las imágenes, fotografías, textos, diseños, animaciones y demás contenido o elementos del blog. El acceso y utilización de este Blog no confiere al Visitante ningún tipo de licencia o derecho de uso o explotación alguno, por lo que el uso, reproducción, distribución, comunicación pública, transformación o cualquier otra actividad similar o análoga, queda totalmente prohibida salvo que medie expresa autorización por escrito de Quirónsalud.
Quirónsalud se reserva la facultad de retirar o suspender temporal o definitivamente, en cualquier momento y sin necesidad de aviso previo, el acceso al Blog y/o a los contenidos del mismo a aquellos Visitantes, internautas o usuarios de internet que incumplan lo establecido en el presente Aviso, todo ello sin perjuicio del ejercicio de las acciones contra los mismos que procedan conforme a la Ley y al Derecho.