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Síndrome del túnel carpiano: hormigueo y soluciones

¿Manos dormidas por la noche? Descubre por qué ocurre y cómo la cirugía mínimamente invasiva libera el nervio mediano sin grandes cicatrices. Recupera el descanso y la fuerza en tus manos.

Túnel carpoTúnel carpo

El entumecimiento y el hormigueo en las manos son síntomas que muchos pacientes minimizan al principio, atribuyéndose a una "mala postura" al dormir o al cansancio. Sin embargo, cuando estas sensaciones se vuelven recurrentes, nos despiertan a mitad de la noche o nos dificultan tareas tan cotidianas como sostener el volante o el teléfono, es muy probable que estemos ante el síndrome del túnel carpiano.

Como traumatólogo, veo a diario cómo esta afección impacta en la calidad de vida, especialmente en mujeres de entre 30 y 60 años. Se trata de una compresión del nervio mediano a su paso por la muñeca, un canal estrecho llamado túnel carpiano que, ante cualquier inflamación, "pellizca" el nervio y altera la sensibilidad y fuerza de la mano.

¿Por qué ocurre y cuáles son los síntomas reales?

El nervio mediano es el responsable de dar sensibilidad y movimiento a la palma de la mano y a los dedos pulgar, índice, medio y parte del anular (curiosamente, el meñique suele quedar libre de síntomas). Cuando el espacio en el túnel disminuye, aparecen señales claras que no debemos ignorar:

  • Hormigueo nocturno: Es el síntoma estrella. Los pacientes suelen despertarse con la necesidad de "sacudir" las manos para recuperar la sensibilidad.
  • Torpeza y debilidad: Dejar caer objetos de forma involuntaria o tener dificultad para realizar movimientos finos, como abotonarse una camisa.
  • Dolor irradiado: En ocasiones, la molestia no se queda en la muñeca, sino que se extiende hacia el antebrazo e incluso el codo.

Las causas son variadas: desde factores genéticos (personas que nacen con un túnel más estrecho) hasta condiciones como la obesidad, el alcoholismo, la artritis reumatoide o cambios hormonales durante el embarazo y la menopausia. Aunque el uso intensivo del ratón y el teclado no ha demostrado ser la causa directa, sí que puede agravar los síntomas si ya existe una predisposición.

Diagnóstico de precisión: Más allá de la exploración física

Para tratar el túnel carpiano con éxito, el primer paso es un diagnóstico certero. En consulta, realizamos maniobras sencillas pero eficaces, como la prueba de Phalen (flexionar las muñecas durante 60 segundos) o el signo de Tinel (dar pequeños golpes sobre el nervio), para ver si se desencadena el hormigueo.

No obstante, para confirmar la gravedad de la compresión, nos apoyamos en pruebas tecnológicas:

  1. Electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa: Son fundamentales para medir la actividad eléctrica de los músculos y ver qué tan rápido viajan los impulsos. Esto nos permite descartar otras patologías y cuantificar el daño del nervio.
  2. Ecografía de muñeca: Nos permite visualizar en tiempo real si el nervio está pinzado o si hay inflamación en los tendones adyacentes.

Soluciones no quirúrgicas: ¿Cuándo son suficientes?

Si detectamos el problema en sus fases iniciales, podemos evitar el quirófano con medidas conservadoras. El uso de una férula nocturna es la opción más efectiva para mantener la muñeca en una posición neutra mientras dormimos, evitando la presión excesiva.

También podemos recurrir a antiinflamatorios o a infiltraciones de corticoides guiadas por ecografía para reducir la inflamación local. Sin embargo, es importante ser realistas: estas medidas suelen ofrecer un alivio temporal. Si los síntomas persisten por más de 10 meses o si existe atrofia muscular en la base del pulgar, la solución definitiva pasa por liberar el nervio.

Cirugía Mínimamente Invasiva: Recuperación rápida y segura

Históricamente, la cirugía del túnel carpiano requería una incisión abierta en la palma de la mano que resultaba en un postoperatorio molesto. Hoy, en nuestra práctica, apostamos por la cirugía mínimamente invasiva, principalmente a través de dos técnicas de vanguardia:

1. Cirugía Endoscópica

A través de una o dos incisiones milimétricas en la muñeca o la palma, introducimos un endoscopio (una cámara diminuta) que nos permite visualizar el ligamento que presiona el nervio. Al realizar el corte desde el interior, la agresión a los tejidos externos es mínima. Esto se traduce en mucho menos dolor durante los primeros días y una cicatriz casi invisible.

2. Cirugía guiada por Ecografía

Es una técnica revolucionaria donde, mediante control ecográfico constante, liberamos el ligamento con un instrumental mínimo. Al igual que la endoscópica, preserva la integridad de la palma de la mano, permitiendo al paciente empezar a usar su mano mucho antes que con la técnica abierta tradicional.

Beneficios de la técnica mínimamente invasiva:

  • Menos riesgo de infección: Al ser incisiones tan pequeñas, la cicatrización es más sencilla.
  • Retorno temprano a la rutina: El paciente puede realizar actividades ligeras casi de inmediato, evitando movimientos enérgicos las primeras semanas.
  • Resultados definitivos: Al cortar el ligamento, el nervio vuelve a tener espacio para "respirar". Los tejidos vuelven a crecer dejando ese espacio extra de forma permanente.

El consejo del traumatólogo

No trates de "aguantar" el hormigueo. Un nervio comprimido durante demasiado tiempo puede sufrir un daño irreversible, causando debilidad permanente. Si empiezas a notar que dejas caer cosas o que tus dedos pierden sensibilidad cada vez más, es el momento de actuar.

La cirugía moderna es un procedimiento rápido, seguro y con una altísima tasa de éxito. Mi objetivo no es solo quitar el dolor, sino devolver la funcionalidad plena de tus manos para que puedas volver a conducir, trabajar o dormir sin interrupciones.

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